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Los principios cooperativos

En esta nota se desarrollan la historia y las bases que definieron los principios formulados por la Alianza Cooperativa Internacional.

1°) EXPOSICION DE LOS PRINCIPIOS COOPERATIVOS

 Las normas fundamentales que rigen la organización y funcionamiento de las cooperativas son conocidas universalmente con el nombre de "principios de Rochdale", por haberse constituido en la población de Rochdale (situada en las inmediaciones del centro industrial de Mánchester, Gran Bretaña) una entidad que señaló rumbos a las cooperativas posteriores. En realidad las normas de organización y funcionamiento de las cooperativas, sistematizadas por primera vez en Rochdale a mediados del siglo XIX, fueron revisadas y formuladas, como va observamos, por la Alianza Cooperativa Internacional en 1937 y 1966, y probablemente volverán a serlo en el futuro, pues las cambiantes condiciones socioeconómicas del mundo influyen sobre todos los tipos de entidades y determinan una permanente evolución. Mucho se ha discutido sobre el carácter de estas normas, para determinar si constituyen verdaderos principios o sólo reglas y tendencias mas o menos importantes. Creemos que puede efectivamente asignarse a tales normas el carácter de principios cooperativos, en la medida en que configuran necesariamente la naturaleza cooperativa de las entidades que estudiamos y aun cuando, según ya hemos advertido, esas normas se hallen sujetas a una evolución determinada por las cambiantes conclusiones socioeconómicas generales. También se han expresado opiniones divergentes respecto a cual o cuales de esas normas resultan más esenciales e inimitables. Pensamos que tales controversias son en gran parte injustificadas e innecesarias. Debe reconocerse que lo que caracteriza a las cooperativas no es tal o cual principio o norma fundamental sino el conjunto compuesto por esas normas; aunque algunas normas puedan ser también aplicadas por otros tipos de entidades, como conjunto o sistema integrar sólo corresponden a las organizaciones cooperativas. Afortunadamente, así lo ha expuesto en sus conclusiones el informe considerado por la Alianza Cooperativa Internacional en 1966 cuando expresó: "Al someter la formulación indicada la Comisión desea agregar algunas notas. La primera es que estos principios no se asocian arbitrariamente o por casualidad. Ellos forman un sistema y son inseparables. Ellos se sostienen y se refuerzan recíprocamente...".1  A - LOS PRINCIPIOS COOPERATIVOS DE ROCHDALE  La "Sociedad de los Equitativos Pioneros de Rochdale " fundada en 1844 por veintiocho obreros y artesanos de esa zona, no constituye primera cooperativa del mundo, pues fue precedida y acompañada por numerosas experiencias (Ver capítulos siguientes); pero es sin dudas primera de su tipo que asimiló sabiamente las enseñanzas resultantes de las experiencias realizadas, expuso en forma concreta e integró dentro de un sistema sus principios o bases esenciales de organización y funcionamiento alcanzó un éxito notable y sirvió de modelo a las demás cooperativas (en particular a las cooperativas de consumo) que se expandieron el mundo entero.2 Esos principios constan en el estatuto primitivo adoptado por cooperativa de Rochdale en 1844 y en las sucesivas reformas del estatua también surgen de las resoluciones de sus asambleas, así como de otros documentos o publicaciones y aun de las formas habituales de actual de esta cooperativa. Debe tenerse en cuenta que los Pioneros de Rochdale no se propusieron dictar normas para todo el movimiento cooperativo, entonces incipiente, sino para orientar y consolidar su propia organización; tales normas se adaptaron necesariamente a las condiciones socioeconómicas de su época y reflejaron las ideas entonces dominantes entre sus iniciadores (destaquemos, a este respecto, los ambiciosos planes iniciales que revelan la clara influencia del pensamiento del precursor Robert Owen). Era pues necesario extractar los principios rochdalianos, estudiar su aplicación en épocas posteriores y adoptar una formulación de los principios cooperativos; tal ha sido la obra emprendida por la Alianza Cooperativa Internacional.  B - LOS PRINCIPIOS COOPERATIVOS FORMULADOS POR LA ALIANZA COOPERATIVA INTERNACIONAL  Esta entidad, que tiene sede en Suiza y es conocida en muchos países con las siglas A. C. I. (Alliance Coopérative Internationale, Alianza Cooperativa Internacional) o I. C. A. (International Cooperative Alliance), asocia a la mayoría de las organizaciones cooperativas de todo el mundo con propósitos de representación, asesoramiento promoción. Su interés por arribar a una formulación universal de los principios cooperativos deriva., por una parte, de la necesidad de unificar conceptos y distinguir las verdaderas de las falsas cooperativas; por otra parte, de la necesidad de fijar aquellos requisitos fundamentales o rasgos esenciales a los cuales deben sujetarse las entidades para poder asociarse a la misma Alianza Cooperativa Internacional. Los miembros de la A. C. I. advirtieron que los principios rochdalianos, si bien perduran en sus aspectos esenciales, no constituirán normas absolutamente inmutables; resultaba preciso estudiar hasta que punto y en que forma la evolución del medio económico-social habla determinado adaptaciones en esos principios; en otros casos, era evidente la necesidad de clarificar conceptos o reconocer mayor flexibilidad en la aplicación de normas tradicionalmente admitidas, a fin de que se adecuaran a los distintos tipos de cooperativas. En 1930, el 13° Congreso de la A. C. I., realizado en Viena (Austria), encomendó a su Comité Central el nombreamiento de un Comité Especial "para examinar las condiciones bajo las cuales son aplicados los principios de Rochdale en diversos países y, si fuera necesario, para definirlos"; este Comité Especial fue integrado por los miembros del Ejecutivo de la A. C. I. (presidido entonces por Väinö TANNER y constituido, entre otros por E. POISSON, V. SERWY A. JOHANSSON y E. LUSTIG, con la secretaría general a cargo de H. J. MAY) y, además, por los siguientes miembros especialmente designados: Dr. A. SUTER de Suiza M. RAPACKI de Polonia, Dr. G. NILADENAU de Rumania, Profesor P. SALCIUS de Lituania, J. VENTOSA ROIG de España, Dr. J. P. WARBASSE de EE.UU. y E. de BALOGH de Hungría. El informe de ese Comité consideró en un comienzo sólo la encuesta realizada entre las cooperativas primarias de consumo y fue tratado por el 14° Congreso de la A. C. I. , reunido en Londres en 1934; el informe final, que tuvo en cuenta la extensión de la encuesta a otros tipos de cooperativas, se trató en el 15° Congreso de la A. C. I. Realizado en París en 1937. En 1963, o sea un cuarto de siglo más tarde, el Congreso de la A. C. I., realizado en Botirnemouth (Gran Bretaña), encomendó a su Comité Central la designación de una Comisión Especial o "Comisión sobre los Principios Cooperativos" para que formulara "los principios fundamentales de actividad de la cooperación en las condiciones actuales"; esta Comisión Especial fue integrada por el Prof. D. G. KARVE de la India, A. BONNER de Gran Bretaña e Irlanda, H. A. COWDEN de EE.UU., Prof. Dr. R. HENZLER de Alemania Federal y Prof. I. KISTANOV de U. R. S. S. (quien, en razón de enfermedad, fue luego reemplazado por su Colega Prof. G. BLANK), secundarios todos ellos por el Director de la A. C. I., W. G. ALEXANDER, y el Directo precedente de la misma institución, W. P. WATKINS. El informe final de esa Comisión fue considerado en el 23° Congreso de la A. C. I. realizado en Viena en 1966.  En ambos casos se remitieron oportunamente cuestionarios a las organizaciones cooperativas de los distintos países, con el objeto de obtener información acerca de la aplicación de los principios cooperativos en esos momentos y en los diferentes medios socioeconómicos. Las respuestas recibidas constituyeron una importante base para los estudios que se efectuaron; pero a ellas se sumaron tanto las visitas o entrevistas realizadas como, sobre todo, los conocimientos y experiencias de las distinguidas personalidades que integraron las respectivas comisiones.  1. - Los principios cooperativos formulados en 1937. El 15° Congreso de la Alianza Cooperativa Internacional, reunido en París en 1937, aprobó la siguiente formulación de los principios cooperativos:  "I. - Adhesión libre. II. - Control democrático (Una persona, un voto). III.- Distribución a los asociados del excedente a prorrata de sus operaciones. IV. - Interés limitado sobre el capital. V. - Neutralidad política y religiosa. VI. -Venta al contado. VII. - Desarrollo de la educación.  Conforme a la recomendación del Comité Especial que informó acerca de la aplicación de los principios de Rochdale, la A. C. 1. admitió una diferenciación entre estos siete principios; y señaló que la adopción y práctica de los cuatro primeros principios indicados (principios I., II., III. y IV.) deciden el carácter esencialmente cooperativo de una entidad, mientras que los últimos tres principios enunciados (principios V., VI. y VII.) "aun cuando forman parte, sin la menor duda, del sistema rochdaliano y han sido aplicados exitosamente por los movimientos cooperativos de diversos países, no constituyen sin embargo una condición de adhesión a la A. C. I. ".  2. - Los principios cooperativos formulados en 1966. A diferencia del Comité Especial que se expidió en 1937, la Comisión Especial de la Alianza Cooperativa Internacional no recomendó en 1966 una formulación breve o simple de los principios cooperativos; afirmó que esa formulación podía resaltar engañosa y prefirió enunciar con mayor amplitud su pensamiento en relación con cada uno de los diversos tópicos considerados tampoco reconoció la prioridad de unos principios sobre los otros y afirmó, como ya observamos, que ellos forman un sistema y resultan inseparables. En su estudio acerca de los principios cooperativos, la Comisión Especial de 1966 incluyó los cuatro primeros principios adoptados por el Comité de 1937, reconoció como principio esencial la promoción de la educación e introdujo en carácter de principio la integración cooperativa (o sea la cooperación de las organizaciones cooperativas con otras cooperativas, a nivel local, nacional e internacional). En cuanto a aquellos principios cooperativos enunciados en 1937 y no reiterados en 1966 la Comisión advirtió que, si bien no son actualmente de aplicación universal, pueden mantener su vigencia en relación a los movimientos cooperativos más jóvenes o inexpertos; además, si bien la Comisión no dio a la neutralidad política y religiosa el carácter de principio independiente, la enunció en vinculación con el primer principio cooperativo, al pronunciarse en contra de cualquier discriminación s política, racial o religiosa que afectase el ingreso de los asociados. El 23° Congreso de la A. C. I. reunido en Viena en 1966 aprobó recomendaciones y conclusiones de la citada Comisión, en los siguientes términos:   "1. - La adhesión a una sociedad cooperativa debe ser voluntaria y estar al alcance, sin restricción artificial ni cualquier discriminación social, política, racial o religiosa, de todas las personas que puedan utilizar sus servicios y estén dispuestas a asumir las responsabilidades inherentes a la calidad de asociado". "2. - Las sociedades cooperativas son organizaciones democráticas. Sus operaciones deben ser administradas por personas elegidas o nombradas de acuerdo con el procedimiento adoptado por los miembros y responsables ante estos últimos. Los miembros de las sociedades primarias deben tener los mismos derechos de voto (un miembro, un voto) y de participación en las decisiones que afecten a su sociedad. En las sociedades que no sean primarias, la administración debe realizarse sobre una base democrática en una forma apropiada". "3. - Si se paga un interés sobre el capital accionarlo, su tasa debe ser estrictamente limitada". "4. - Los excedentes o economías eventuales que resulten de las operaciones de una sociedad, pertenecen a los miembros de esa sociedad y deben ser distribuidos de manera que se evite que un miembro gane a expensas de otros. Esto puede hacerse, de acuerdo con la decisión de los miembros, de la siguiente forma: (a) aplicación al desarrollo de las actividades de la cooperativa; (b) aplicación a servicios comunes; o (e) distribución entre los miembros en proporción a sus operaciones con la sociedad". "5. - Todas las sociedades cooperativas deben tomar medidas para promover la educación de sus miembros, dirigentes, empleados y público en general, en los principios y métodos de la Cooperación, desde el punto de vista económico y democrático". "6. - Con el objeto de servir mejor los intereses de sus miembros y de la comunidad, todas las organizaciones cooperativas deben cooperar activamente, de todas las maneras posibles, con otras cooperativas a nivel local, nacional e internacional".  2°) COMENTARIO DE LOS PRINCIPIOS COOPERATIVOS  Estudiaremos a continuación los principios cooperativos, refiriéndonos en primer término a aquellos seis principios adoptados por la Alianza Cooperativa Internacional en 1966, para pasar luego a tratar otras normas que han sido tradicionalmente consideradas como principios cooperativos o siguen siendo consideradas como tales por diversas corrientes doctrinarias (neutralidad política y religiosa, destino desinteresado del sobrante patrimonial en caso de disolución de la cooperativa, expansión constante, etc.). Con el objeto de dar menor extensión a este punto y facilitar su comprensión por parte de aquellos lectores que recién se inician en materia cooperativa, hemos preferido tratar aquí los principales temas en una forma más sintética y global. Trasladamos entonces al "Apéndice II" de este libro el análisis de los principios cooperativos y otras normas cooperativas según fueron particularmente adoptados por: a) la Sociedad de los Probos Pioneros de Rochdale; b) la Alianza Cooperativa Internacional en 1937 y e) la Alianza Cooperativa Internacional en 1966. De manera pues que, aquellas personas que deseen ampliar o completar el presente estudio de los principios cooperativos, pueden consultar el "Apéndice II" y leer, en particular, el compendio, que hemos procurado realizar allí sobre los conceptos expresados en el informe considerado en 1966 por la Alianza Cooperativa Internacional.  A. -LIBRE ACCESO Y ADHESION VOLUNTARIA 1. - El ingreso y el egreso de los asociados son regidos en las por el principio tradicionalmente designado con la expresión "libre acceso y adhesión voluntaria" ; se trata en realidad de dos normas , como veremos, conceptos diferentes: a) La norma de acceso libre indica que el ingreso a las cooperativas se halla al alcance de todos cuantos quieran incorporarse a ellas; de ahí la expresión "puerta abierta" que también se aplica habitualmente. Las condiciones para el ingreso han de constar en el estatuto de las cooperativas; y deben ser mínimas y de carácter general. Basta que los solicitantes puedan utilizar los servicios de las cooperativas (por eso, por ejemplo, se requiere ser productor del campo para ingresar a las cooperativas agrarias), no tengan intereses contrarios a ellas, se comprometan a respetar el estatuto y los reglamentos de las respectivas entidades (o sea a asumir los derechos y deberes de los asociados) y cumplan las simples formalidades establecidas al efecto. Las cooperativas no deben exigir derechos de ingreso gravosos ni la integración de un elevado monto de acciones, que de hecho excluyan a las personas menos pudientes. --------------------------------------------------------------------------------  b) La norma de adhesión voluntaria indica que el ingreso y egreso de los asociados debe depender de su voluntad, sin que exista imposición legal o de hecho que obligue a cualquier persona a asociarse a las cooperativas o a permanecer dentro de ellas contra su deseo.Las cooperativas conservan la facultad de expulsar a sus asociados, pero sólo por causas justificadas y con las garantías previstas para asegurar los derechos de estos últimos.En caso de retiro de los asociados, las disposiciones estatutarias que establecen prioridades, plazos o porcentajes para la devolución de las acciones integradas por aquellos, se justifican sólo en cuanto preservan la estabilidad financiera de las entidades y las defienden contra los riesgos de un retiro masivo o intempestivo de acciones cooperativas.2. - Las normas que estudiamos han servido de fundamento para la adopción, en numerosos países, de disposiciones legales que consagrar la ilimitación en el número de asociados y en el monto del capital social de las cooperativas.  Esas normas de libre acceso y adhesión voluntaria (y la consiguiente ilimitación en el número de asociados y el capital social hacen que puedan suscribirse por lo general nuevas acciones cooperativas, sin necesidad de que se adquieran las acciones ya emitidas, de manera que estas no alteran su precio por la demanda ni pueden cotizarse consiguientemente en las bolsas de valores.Observemos a este respecto que., en otros tipos de entidades, la limitación en el número de socios y en el capital social hace que las parte sociales o acciones ya emitidas tengan un precio variable, que puede o ni cotizarse en las bolsas de valores, pero que cierra las posibilidades de acceso o, en el mejor de los casos, obliga a las personas que quieres, ingresar a entidades prosperas a efectuar erogaciones suplementarias.  En las cooperativas, por el contrario, aun cuando se trate de entidades muy prosperas y que cuenten con grandes reservas de cualquier naturaleza, las acciones cooperativas no pueden ser acaparadas ni vendidas a un precio superior a su valor nominal, establecido en el respectivo estatuto; de modo que se evita toda maniobra interesada y toda especulación en relación a las acciones cooperativas.     Destaquemos en este punto los siguientes conceptos contenidos en el informe de la Comisión sobre los Principios Cooperativos, considerado por la Alianza Cooperativa Internacional en 1966: "Gracias al acceso libre las acciones de las sociedades cooperativas mantienen constantemente el valor nominal fijado en el estatuto de la sociedad y pueden ser adquiridas por cualquier nuevo asociado a ese valor.  Por ello, la negociación y la especulación con acciones cooperativas no resultan lucrativas y no se manifiestan". Como norma general, pues, los nuevos asociados ingresan a las cooperativas en las mismas condiciones que sus predecesores y a los asociados salientes por cualquier causa (renuncia, exclusión) se les reintegra por sus acciones cooperativas no valor no superior al que hayan aportado.3). - Se verifican en la práctica una serie de restricciones a las normas que estudiamos, algunas de ellas perfectamente justificables, otras criticadas en forma más o menos severa por la doctrina.a)  En lo que se refiere al libre acceso, se justifican indudablemente aquellos requisitos que derivan de la misma naturaleza de las actividades que desarrollan las cooperativas, tales como la referida condición de productor del campo para las cooperativas de colocación de la producción agraria, la condición de obrero, técnico o profesional para las cooperativasde trabajo, etc.Otros casos resultan más cuestionables.  Así, algunas cooperativas de consumo limitan el acceso de asociados a aquellos que forman parte de determinado gremio o habitan en una determinada zona, algunas cooperativas de vivienda, que reducen su objetivo a la adjudicación de un único núcleo de casas o de departamentos, limitan el número de asociados estrictamente al número de esas unidades de vivienda; las cooperativas de trabajo suelen limitar el acceso de asociados de acuerdo con las ocupaciones disponibles o con el volumen calculado de sus operaciones, pues una ampliación de sus actividades no resulta siempre posible; diversos motivos técnicos o económicos suelen inducir a algunas cooperativas de colocación de la producción a limitar el ingreso de nuevos asociados productores, etc.b) En cuanto a las restricciones a la norma de adhesión voluntaria, ellas pueden derivar de circunstancias de hecho o de disposiciones legales o estatutarias.Citemos algunos ejemplos: la circunstancia de que en una zona rural opere una sola cooperativa de colocación de la producción, puede imponer de hecho la necesidad de que un agricultor de la zona se asocie a ella, si no desea afrontar la venta de su producción en inferioridad de condiciones la asociación de una municipalidad a una cooperativa constituida con el objeto de proporcionar un servicio esencial (agua potable, energía eléctrica, etc.), puede obligar de hecho a los habitantes de ese municipio a utilizar los servicios de la cooperativa; de acuerdo con las reglamentaciones legales vigentes en diversos países, la venta de primera mano de determinada producción pesquera debe realizarse obligatoriamente a través de cooperativas Y ello implica que los pescadores deban asociarse o al menos utilizar necesariamente los servicios de tales cooperativas; numerosas cooperativas de colocación de la producción de electricidad, etc. establecen en sus estatutos que, las personas que voluntariamente deseen adherirse a ellas, deben permanecer asociadas durante un determinado número de años, para asegurar así una mayor estabilidad y hacer posible la consolidación de importantes realización es cooperativas, etc.e) En cualquier caso, conviene consultar al respecto la opinión prevaleciente en esta materia, expuesta a través del órgano indiscutiblemente representativo del movimiento cooperativo mundial, o sea la Alianza Cooperativa Internacional. 4. - Sin embargo, la comprobación de diversas restricciones acceso libre y la adhesión voluntaria, no debe llevar de ninguna manera a desconocer la trascendencia de estas normas, que han de continuar orientando las actividades de las entidades cooperativas, pues son esenciales y resultan condición indispensable para la vigencia de otros principios cooperativos.Tales restricciones sólo deben admitirse en casos fundados y siempre que no impliquen una limitación artificial o una discriminación de cualquier tipo contra determinadas personas.  Recordemos a este último respecto que, si bien la Alianza Cooperativa Internacional no mantuvo en 1966 la neutralidad política y religiosa en carácter de principio independiente, manifestó con claridad, en el enunciado de este primer principio, su oposición a toda restricción artificial y a cualquier discriminación social, política, racial o religiosa que pudiera limitar el acceso a una entidad cooperativa.  B. - ORGANIZACION DEMOCRATICAEl principio de organización democrática es uno de los que más nítidamente destacan los caracteres sociales junto a los económicos, y señalan la importancia que debe asignarse en las entidades cooperativas al elemento humano en relación al capital.  También ha sido calificado como el principio que establece el control democrático, la igualdad de todos los asociados y la autonomía de las entidades cooperativas.1. - Cada asociado tiene un solo voto cualquiera sea el número de sus acciones cooperativas.  Todos los asociados, reunidos en asamblea general, deciden los asuntos importantes y eligen libremente, entre ellos mismos, a aquellos que han de dirigir la cooperativa.  Los dirigentes son responsables de su gestión ante los asociados, a quienes incumbe pues el control de las operaciones.El presente principio marca una diferencia fundamental entre las cooperativas y otras entidades de distinta naturaleza.  En estas últimas, la influencia que cada socio tiene en la orientación de los asuntos comunes suele depender del capital que posea en ellas; y un socio puede, si dispone del capital necesario, llegar a ejercer al respecto un poder absoluto.  En las cooperativas, en cambio, el poder de decisión depende de las personas en sí mismas y no del capital que las apoye.Es el mismo principio democrático que en materia política consagra a voluntad de la mayoría de los ciudadanos; aquí se trata de la democracia económica, que adquiere plena vigencia dentro de las entidades cooperativas y consagra la voluntad de la mayoría de sus asociados.Las cooperativas deben ser muy celosas en la defensa del principio de organización democrática y rechazar aquellas condiciones vinculadas con el ejercicio del derecho de voto o de elegibilidad que, aunque aparentemente justificadas, puedan llegar a restringir arbitrariamente tales derechos o a hacerlos efectivos sólo en relación a núcleos determinados de asociados.  Desde luego, ello no obsta al reconocimiento de determinadas condiciones lógicas y no discriminatorias, tales como el requisito de un mínimo de antigüedad para el ejercicio del derecho de voto de los asociados (que puede prevenir determinadas maniobras de carácter electoral) y el requisito de idoneidad a fin de ocupar los cargos directivos de la entidad. Es importante señalar que la regla "una persona - un voto" se aplica indefectiblemente en todas las auténticas cooperativas primarias, o sea en aquéllas constituídas predominantemente por asociados individuales.  En cambio en las uniones, ligas, federaciones o confederaciones de cooperativas, que se hallan constituidas predominantemente por otras entidades cooperativas, la regla "una persona - un voto" cede ante diversas consideraciones de carácter práctico (tales como la diferente dimensión de las organizaciones asociadas o la distinta medida en que ellas operan con la entidad federativo); sin embargo, aun en estos casos., la votación y la participación de los asociados en la deliberación general y el control de esas entidades, deben efectuarse sobre bases democráticas y compatibles con el " espíritu cooperativo".  Así lo estableció expresamente la Alianza Cooperativa Internacional cuando, al reformular en 1966 los principios cooperativos, determinó que: "En las sociedades que no sean primarias la administración debe realizarse sobre una base democrática en una forma apropiada."2. - En las cooperativas todos los asociados tienen iguales derechos; y esa igualdad se manifiesta tanto en el ejercicio del derecho de voto (incluso en la frecuente limitación del voto por poder) como en el derecho a ser elegido para los cargos directivos y en el uso de los servicios que proporciona la cooperativa.Ni siquiera los iniciadores o fundadores pueden reservarse derechos especiales que se nieguen a los demás asociados o bien ventajas y privilegios, tales como votos múltiples, mayor participación en los beneficios, etc.Tampoco las personas elegidas para ocupar cargos directivos tienen derecho por esta circunstancia a recibir un tratamiento privilegiado o ventajas especiales.  A los miembros del Consejo de Administración se les reintegran comúnmente los gastos efectuados por ellos en el ejercicio de su cargo; también se les puede remunerar, aunque sólo en la medida de su trabajo personal efectivamente realizado y nunca en relación con los beneficios o excedentes del ejercicio.Demás está aclarar que estos caracteres igualitarios diferencian a las cooperativas de otras entidades, pues en éstas resulta frecuente la concesión de ventajas especiales a los dirigentes y de privilegios a los iniciadores o fundadores, a través de una mayor ingerencia en la dirección o una mayor participación en las utilidades.Puede afirmarse, en consecuencia, que el principio de organización democrática (reforzado por el principio ya referido de acceso libre y adhesión voluntaria y por otros principios cooperativos) consagra el carácter igualitario de la institución cooperativa, para la cual todos los asociados son iguales y tienen los mismos derechos. 3. - Por otra parte, el presente principio de organización democrática señala la necesidad de que las cooperativas mantengan su autonomía frente al Estado.  Según veremos con mayor detalle en otro capítulo, se le reconocen a este respecto al Estado funciones de reglamentación legal, registro, estadística, fiscalización, etc. de las cooperativas y también funciones de estímulo más o menos intenso, de acuerdo con las necesidades socioeconómicas del medio en que se desarrollan; pero se critica la eventual intervención directa del Estado en las cooperativas, de una manera que torne ilusoria la administración democrática realizada por sus asociados. Efectivamente, como todas las demás entidades, las cooperativas tienen que desempeñarse dentro del marco legislativo y reglamentario establecido por el Estado y sujetarse a las normas de fiscalización previstas por este para proteger los intereses generales.  No obstante, debe evitarse una intromisión oficial directa en la administración de las cooperativas; y la única excepción admisible a este respecto la constituyen aquellos casos en que, como veremos más adelante, el Estado participa con carácter transitorio y de alguna manera en la administración de las entidades promovidas en determinadas zonas, a fin de orientarlas y verificar el empleo de recursos adelantados para apoyarlas, hasta tanto esas entidades pre-cooperativas estén en condiciones de desempeñarse eficazmente por sí solas.4. - Los conceptos antedichos se refieren a las ideas fundamentales contenidas dentro del principio de organización democrática de las cooperativas.  Pero faltaría aún aludir a otros conceptos en, relación con la adaptación de este principio tradicional a las condiciones económico-sociales del mundo moderno; ello no implica necesariamente limitaciones pero demanda, en muchos casos, una visión más práctica o realista respecto a diversos problemas de actualidad.El ejercicio directo de la elección y el control democrático de las cooperativas, que resultan más fáciles en las organizaciones de tamaño reducido en donde prevalece el conocimiento personal de los asociados, se van dificultando a medida que crece el tamaño de las entidades o la complejidad de sus operaciones; y esas dificultades se hacen aun más agudas en las grandes entidades de carácter regional o nacional, que se constituyen como consecuencia de los modernos procesos de integración cooperativa.  Los cooperadores han advertido con alarma tales problemas, en particular el posible desinterés de diversos núcleos de asociados (evidenciado, entre otros hechos, por una disminución en la asistencia de asociados a las asambleas de las grandes cooperativas); y buscan afanosamente nuevos métodos que, sin obstaculizar el progreso y la eficiencia de las entidades cooperativas, preserven en su seno los caracteres democráticos.Ello explica, entre otros, los esfuerzos desplegados en las grandes cooperativas para: a) atribuir mayor importancia a las asambleas locales de asociados que preceden la formación de la asamblea general de delegados; b) conocer la opinión de los asociados mediante la organización de diversos tipos de encuestas o de un apropiado "referéndum"  y la realización de consultas a los grupos de estudio existentes; c) dar a los miembros nuevas oportunidades de participar en las actividades comunes a través de la integración de comisiones de asociados que colaboran con la administración general, tales como comités locales o de sección, comisiones de amas de casa, comisiones de educación, de recreación, etc.No nos referiremos en detalle a estas cuestiones en el presente punto pues preferimos remitirnos, con el objeto de evitar innecesarias reiteraciones, a los conceptos expuestos con gran autoridad por el Comité Especial de la Alianza Cooperativa Internacional en 1966 y resumidos por nosotros en el "Apéndice II", así como a otros puntos de este libro en donde se tratan temas análogos.Sólo aclararemos desde ya que las cuestiones consideradas en aquella fecha por la A. C. I. se refieren, en particular, a los siguientes puntos: a) la frecuente sustitución de la asamblea única de asociados por asambleas de delegados de sector o de distrito y la consiguiente aplicación de la elección indirecta en las grandes cooperativas; b) los diversos métodos puestos en práctica con el objeto de contrarrestar los peligros del burocratismo y también de la posible actuación discrecional del personal técnico, dentro de las complejas organizaciones cooperativas modernas; y c) la frecuente complementación o sustitución de la regla "una persona - un voto" en las uniones, federaciones o confederaciones de cooperativas, mediante otras normas que responden a consideraciones justificadas y respetan las bases democráticas del sistema.Para terminar re-afirmemos que la organización democrática de las cooperativas exige, desde luego, la aplicación de la regla "una persona - un voto" en las cooperativas primarias u otras reglas apropiadas en las asociaciones de cooperativas, de modo que los dirigentes sean elegidos libremente por los asociados y den cuenta del cumplimiento de su mandato; pero ella requiere también, en las condiciones socioeconómicas actuales, el fomento de una efectiva participación de los asociados en las grandes organizaciones cooperativas, sobre todo a través de una adecuada educación, el empleo de modernos métodos informativos y la práctica de diversos sistemas de consulta y colaboración.C. - LIMITACION DEL INTERES AL CAPITAL1. - El presente principio establece que las cooperativas sólo pueden abonar, sobre las acciones suscriptas e integradas por sus asociados, un interés de tasa limitada.Mientras que los dos principios anteriores tratan aspectos preferentemente sociales, el presente principio y el que le sigue consideran aspectos predominantemente económicos.  Estos se refieren, en efecto, al destino que puede darse a los excedentes que derivan de las operaciones realizadas por las cooperativas; y, dentro de este concepto general, el presente principio establece la retribución que puede asignarse al capital accionarlo aportado por los asociados de las cooperativas.  

2. - Las cooperativas requieren el empleo de capitales para organizar, ampliar o perfeccionar sus actividades y, cuando se desempeñan dentro de un medio que remunera el aporte de capitales, advierten frecuentemente la conveniencia de retribuir esos capitales con el fin de atraerlos hacia sí en la medida requerida.  Además, ellas reconocen la importancia del capital como uno de los factores de la producción y, por lo tanto, admiten que se pague por su uso una compensación adecuada.

Pero las cooperativas procuran una más justa distribución de los beneficios; de ahí que se nieguen a reconocer al capital un papel preponderante o decisivo, tanto en la dirección de las operaciones sociales como en la apropiación de los posibles beneficios o excedentes resultantes de sus actividades.  Respecto a la dirección de las operaciones sociales, recordemos que el principio ya referido de organización democrática reconoce en las cooperativas primarias un solo voto por cada asociado, cualquiera sea el monto de sus acciones cooperativas; respecto al destino de los excedentes, el presente principio dispone que el capital accionarlo se retribuya a lo sumo con un interés limitado.

Repitiendo la imagen ya consagrada en esta materia, mientras que en otras entidades el capital es amo absoluto, en las cooperativas sólo reviste la condición de un asalariado en cuanto se halla sujeto a una retribución limitada.

3. - Cabe destacar en vinculación con este principio algunos conceptos a menudo puestos en duda en el pasado, pero actualmente ya definitivamente aclarados:

a) El pago de un interés de tasa limitada se refiere al capital accionario, o sea a las acciones cooperativas aportadas por los asociados para formar el capital social; de manera pues que, si una cooperativa firma obligaciones o realiza otros tipos de operaciones que no consistan en la suscripción de acciones por sus asociados, podrá pagar por el uso del dinero las correspondientes tasas de interés que rijan en el medio económico-social en que se desarrolla (y que pueden o no coincidir con aquella tasa de interés accionarlo).

b) El presente principio de ninguna manera obliga a pagar un interés por el capital accionarlo, pues admite implícitamente la posibilidad de no abonar interés alguno y sólo establece que, cuando se resuelva pagar interés sobre el capital accionarlo, la tasa de ese interés debe ser estrictamente limitada.

c) Aun en los casos en que se prevén intereses sobre el capital accionarlo, su pago sólo procede cuando el balance de la cooperativa comprueba la realización de beneficios o excedentes; no se trata, pues, de intereses sobre prestamos o sobre depósitos, que deben necesariamente calcularse y abonarse a manera de gastos, sino de una forma de retribuir los aportes accionarlos de los asociados mediante una tasa determinada y en la medida en que se disponga de excedentes.

El término "interés", en consecuencia, no resulta aquí completamente adecuado, pero ha sido consagrado universalmente y sirve para destacar con claridad la idea de una retribución fija al capital accionarlo; además, las tentativas que se han hecho para reemplazar en esta materia el término "interés" por otro mas adecuado, no han arribado todavía a soluciones absolutamente convincentes.

Por otra parte notemos que en algunos países se insiste, a nuestro parecer inapropiadamente, en considerar estos intereses sobre las acciones cooperativas a manera de gastos, en lugar de abonarlos cuando se producen excedentes.

4. - El pago de un interés sobre las acciones cooperativas ha de depender, dentro de la limitación  que consagra el principio enunciado, no sólo de consideraciones de carácter teórico o idealista, sino también de las circunstancias practicas que derivan del medio económico-social.  Por ello se evitan, por lo general, las fórmulas demasiado estéticas (tales como la fijación de una tasa de interés accionarlo en el estatuto social) y se prefieren, en cambio, aquellos métodos que faciliten una rápida adaptación a las cambiantes condiciones económico-financieras (tales como la adecuación de esa tasa a determinadas tasas bancarias u otras comúnmente aplicadas en el mercado).

Las mismas circunstancias prácticas, y en especial la conveniencia de atraer hacia las cooperativas mayores aportes accionarios, hacen que algunas entidades cooperativas sólo abonen intereses sobre las acciones suscriptas e integradas por los asociados cuyo monto exceda el mínimo requerido para afiliarse a ellas.





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